Archive for February, 2014
“EN EL PERU, NADINE ES LA PRESIDENTA DE FACTO”

Escrito:  Ricardo Vasquez Kunze

Vivimos una dictadura? ¿Nadine Heredia gobierna el país? Ricardo Vásquez Kunze sostiene que hoy padecemos un gobierno de facto y que las instituciones democráticas han sido devaluadas por la ambición política de la primera dama. Todo cambiará, afirma, en 2016. Leamos su análisis de nuestra coyuntura política.

¿Le gusta el nuevo gabinete?

nadine heredia 2014No lo evalúo positivamente, no porque tenga desconfianza de las pericias técnicas de los ministros elegidos, sino porque en el Perú acabamos de sufrir un autogolpe de Estado, el “5 de abril de Nadine Heredia”. Nadine se ha convertido en la presidenta de facto y detenta todo el poder, Luis Miguel Castilla es el primer ministro de facto, y Ollanta Humala es el notario valedor de estos dos personajes. Por eso, cuando se habla del “gabinete Nadine” se comete un error, yo hablaría de la “presidencia Heredia” y del “gabinete Castilla”.

Lo que afirma es muy grave…

Es gravísimo, pero es lo que ha pasado. Este golpe ha sido aplaudido por los empresarios ante la absoluta anomia del sector popular. El hecho real es que el poder ha cambiado y hoy es de facto. Un país que aspira a ser desarrollado necesariamente tiene que estar institucionalizado. Tenemos una miopía que nos hace creer que la economía puede ir por un lado y las instituciones por otro. Estamos volviendo a la época de Fujimori –un país sin instituciones– y, como sabemos, eso termina mal. Es más, estamos peor que en el fujimorismo, porque Fujimori sí mandaba; Humala, no. Fujimori cogobernaba con Montesinos; hoy, gobierna solo Heredia.

¿El nacionalismo se quiere perpetuar en el poder?

Todos quieren hacer eso. La política es el arte de tomar el poder, afianzarlo y conservarlo. Esto no es ilegítimo. El problema aparece cuando, como hoy, se tuercen todas las instituciones del Ejecutivo para fines no santos. Nadine ha cometido un error gravísimo: es la que manda pero, paradójicamente, de acá en adelante solo irá cuesta abajo.

¿Por qué?

No solo se ha quitado la careta sobre su poder –algo que al pueblo no le gusta, sobre todo por sus formas, por abrirse paso a codazos y salir siempre en la foto–, sino que se convirtió en la vocera política del “no” al aumento del sueldo mínimo. Le han aumentado el sueldo a la máxima jerarquía, pero no pudo quedarse callada en lo otro y dejar que Castilla se comiese ese pleito. La gente se dice hoy: “Nadine es la que no quiere que el salario mínimo suba, la que nos quiere más pobres”.

¿Su ambición es tan grande que la ha vuelto torpe?

Su ambición la ha nublado totalmente. Su problema –y el del Gobierno– es que no ha sabido guardar las formas. En eso acertó Isaac Humala, pero más que “borrachita de poder”, está ebria, privada. Sus gestos de euforia en la juramentación de Cornejo muestran que no tiene la pericia política para administrar su poder.

Pero es inteligente…

Sin duda, pero en la política, así como hay que ser ambicioso, hay que ser paciente: un ajedrecista sabe cuándo mover sus fichas.

¿La reelección conyugal sigue en marcha?
Para mí no está tan claro, pues ella hará una evaluación final de sus posibilidades y, luego, tomará una decisión… pero el negarle un aumento de sueldo a la gente ha hecho que esa empatía que tenía con ella se desvanezca.

¿También es intrascendente la presencia de Carmen Omonte en el gabinete?

La única trascendencia de esto es que se hace explícita la alianza entre el nacionalismo y el toledismo. A Toledo le interesa tener la seguridad que va a ser defendido por los nacionalistas en el Congreso, y a los nacionalistas les conviene tener, hasta el final, el control de esa alianza. Además, no me sorprendería una alianza electoral entre ellos en 2016.
¿Está involucrado Humala en el caso López Meneses?

Algo lo compromete. Todas las personas que han tenido participación en este episodio han sido recompensadas: el almirante Cueto está en la OEA, Pedraza es su asesor, Vega está en Defensa. Todo indica que se les dan cosas para que permanezcan tranquilos y no digan nada.

¿Qué quiere evitar Humala que nos enteremos: acaso en esa casa se desarrollaban reuniones de alta política?

(Ríe). Ojalá fuera así, pues lo terrible sería que nos enteremos que por una cuestión absolutamente pedestre y doméstica –como ocurre en Francia, donde es tan natural que lo doméstico se meta en la política– se hubiera armado todo este lío.

¿Qué hacemos de acá al 2016?

Solo hay que esperarlo con fe y esperanza para, luego, reconstruir las dos instituciones que la señora Heredia ha destruido: la presidencia de la República y el Consejo de Ministros. La democracia es un trapeador, pero no hay peligro de golpe de Estado, este no es necesario: el modelo económico funciona y permite algunos vaivenes políticos.
¿Tenemos democracia?
(Ríe). Hay un consenso general que nos permitirá llegar hasta el 2016.

AUTOFICHA
– El problema de Nadine –y el del Gobierno– es que no ha sabido guardar las formas. Isaac Humala acertó, pero más que “borrachita de poder”, está ebria, privada.
– En los últimos 20 años el Perú ha llevado por un lado su economía y, por otro, su política. Si nos va bien económicamente no pasará mucho.
– El poder es fácil de rastrear, y si hoy le preguntamos a cualquier peruano quien lo detenta nos dirá que Nadine Heredia. El poder está en ella y hoy es de facto.

 
FUERA DE FOCO

Escrito por:  Ricardo Vasquez Kunze

Existe una crispada indignación en los círculos de las élites locales sobre el abandono del que es víctima la oposición venezolana en su lucha contra el autoritarismo chavista por parte de los Estados democráticos, no ya de Latinoamérica, sino del mundo.

venuezuelaExiste una crispada indignación en los círculos de las élites locales sobre el abandono del que es víctima la oposición venezolana en su lucha contra el autoritarismo chavista por parte de los Estados democráticos, no ya de Latinoamérica, sino del mundo. Porque, si bien es cierto tienen más o menos claro que en América Latina la tibieza o lavado de manos por parte de regímenes con libertades públicas y económicas impecables obedece a intereses de Estado, no se pueden explicar cómo esos intereses son lo suficientemente fuertes con la satrapía de Nicolás Maduro como para desentender a las grandes potencias del mundo libre del drama venezolano. Sienten estas élites, con arraigada convicción, que Estados Unidos, la Unión Europea y con ella Francia, Gran Bretaña o Alemania, por poner las principales, no hacen nada por la libertad y democracia en Venezuela.
La respuesta no les va a gustar. No es que los intereses de Estado de las grandes potencias liberal-democráticas jueguen a favor de un silencio cómplice con Nicolás Maduro y su pandilla de matones. Es precisamente todo lo contrario. Es porque Venezuela, en tanto Estado, carece de interés para el concierto de esas grandes potencias mundiales que a estas les importa un pito Venezuela con todo su petróleo incluido. Aun más. En realidad, lo que carece de interés para el mundo es Sudamérica.

Y la razón es muy simple. Sudamérica es un continente sin mucha importancia geopolítica en el gran juego del ajedrez internacional. Es un continente aislado de los grandes centros de poder donde se deciden los destinos del mundo. De ahí que el interés que suscite sea residual, casi el mismo que el África, excepción hecha de la cuenca mediterránea y la ruta del canal de Suez. Esto, por supuesto, hiere profundamente el orgullo sudamericano atravesando todas sus “fronteras ideológicas”. A nadie le gusta que le digan lo siento, no me importas.

Porque así como las élites de derecha daban por descontado que la causa de la libertad y la democracia venezolana debía ser objeto de atención mundial, quedando perplejas cuando esto no sucede; la izquierda también cree que el mundo se ocupa tanto de sus regímenes que alucina conspiraciones “imperialistas” por todos lados. No sólo se trata de la vieja táctica política de crearse grandes enemigos a fin de culparlos de todo, sino de terminar creyéndose el cuento de que esos grandes enemigos se ocupan de un enano. Lo hizo Chávez y lo hace hoy Maduro. Cuando lo cierto es que el señor Obama, de gira por México, está con todo el foco puesto en la crisis política ucraniana donde sí se juega un tira y afloja geopolítico mundial, que en la crisis venezolana, con diplomáticos expulsados y todo, donde para Estados Unidos no se juega nada de mucha relevancia.

El problema con izquierdas y derechas latinoamericanas es que son las únicas en el mundo que parecen no estar al tanto de que la Guerra Fría terminó hace más de veinte años. Que si existen “guerras” de poder mundial estas no son hoy “ideológicas”, como lo fueron comunismo y capitalismo en su hora. Y que si lo fueran con el tiempo no serán entre “izquierda” y “derecha” o “neoliberalismo” y “chavismo” o “socialismo del siglo XXI”.

El tipo de confrontación mundial se decide en los centros de poder mundial. Son éstos los que determinan el grado de importancia e interés de las luchas políticas. Desde las periferias no se imprime nada. Es por eso que a diferencia de las épocas de la Guerra Fría, la dictadura cubana –símbolo cochambroso de las izquierdas locales—no significa mucho para Estados Unidos sin la Unión Soviética, que no existe. Mucho menos la Venezuela chavista.

Esto hace que Sudamérica esté fuera de foco. Más que geopolíticamente, una desgracia intelectual cuando se busca contribuir a superar dolorosos dramas regionales.

 
LA ABURRIDA UNIFORMIDAD DEL DISCURSO ELECTORAL 2016

Escrito por: Cesar Gutierrez

Tengo la percepción y espero no equivocarme, que en las elecciones generales del 2016 todos los que hoy se sienten presidenciables pueden llevarse una sorpresa, tres variables me conducen a esta conclusión: las inequidades en el ingreso de las personas, los electores jóvenes y el discurso monocorde de los aspirantes.

onpeLa inequidad del ingreso es una gran fuente de descontento, si bien es cierto que los niveles de pobreza han bajado, por más que los expertos en medirla puedan discrepar en las cifras; no es menos cierto que el avance tecnológico ha impuesto otros patrones de consumo y de formación profesional, a los que las grandes mayorías sobretodo las del interior del país no tienen acceso y que los ciudadanos lo perciben y les genera frustraciones e insatisfacción con el “establishment”, alguna salida creíble esperan, la cual aún no aparece.

En el 2016 habrán 1.6 millones de personas que sufragarán por primera vez y 1.5 millones que lo harán por segunda vez. Es decir 3.1 millones de electores que frisarán entre los 18 y 28 años, gente joven, que corresponde a la sociedad que se informa y que se forma por imágenes. En ellos no prima la lectura y su principal denominador común es una gran incultura en general y más aún en el aspecto político. Los candidatos no entienden esta realidad y creen erradamente que estando presentes en las redes sociales están allanándose el camino en este sector, que representa en número la cantidad de votos suficientes para llegar a una segunda vuelta en las elecciones.

En cuanto a la prédica, los discursos de los principales candidatos: Alan García, Keiko Fujimori, Nadine Heredia, Pedro Pablo Kuczynski y hasta de un probable Gastón Acurio; es similar. Hablan del crecimiento económico y del esfuerzo individual, ser emprendedor lo llaman; como convencimiento programático y al desarrollo se refieren por necesidad electoral. No tienen nada más, repiten su letanía ya sea con elocuencias floridas o con orfandades en el vocabulario y en el lenguaje. Esta perorata trillada no genera emotividades. Falta discurso y programa que haga la diferencia, y el hecho político que catapulte a la persona. Aún hay mucho tiempo por delante y la probabilidad que algo nuevo aparezca está latente.