Archive for June, 2013
“HUMALISMO” SOLO TIENE UNA OPCIÓN POLÍTICA EN EL PROYECTO REFINERÍA TALARA

Escrito por: César Gutiérrez.

Al paso que va el régimen “humalista” está llamado a convertirse en el gobierno de una trilogía de nimiedades, convertidas por el verbo cuartelario en anuncios de obras faraónicas: ejecución de megaproyectos, lanzamiento de grandes programas sociales y colocación de primeras piedras. Obviamente el resultado final es cero puntos, cero balas; que en lenguaje castrense significa inexistencia de efectividad.

RefineriaTalara2012-2El problema de fondo es el desconocimiento de los conceptos económicos de los emprendimientos que se anuncian y de su implicancia en el manejo de la macroeconomía, lo cual deviene en voluntarismo de más alto octanaje. En agenda casi nada va quedando que sea creíble de realización: el gasoducto sur andino va camino a convertirse en la maqueta del mausoleo al tubo; la planta de regasificación para uso interno del gas natural, devendrá en un sueño gaseoso; el nodo energético del sur será un nudo gordiano de la electricidad; el polo petroquímico será émulo de los restos de la planta de la Unión Carbide, colapsada en Bhopal, sin haberse iniciada la construcción.

Todos estos proyectos  formarán parte de un armatoste que se irá directo al desván donde se guardan los asuntos sin importancia. Entonces ¿qué le queda al “humalismo” para exhibir? Tiene solo una bala en la cacerina de su vetusta arma de inversiones, esa es el proyecto de modernización de la refinería Talara de la petrolera estatal Petroperú, que de no hacerse tendrá connotaciones políticas de proporciones en el corto plazo que afectarán seriamente a este endeble gobierno que en menos de dos años ya tiene tan solo 39% de aprobación ciudadana.

No se ha escrito aún las consecuencias políticas de la no ejecución de la obra de Talara, mi visión sobre el particular es apocalíptica. Hoy la producción de las refinerías en el Perú, tanto de la estatal, Petroperú, como de la privada Refinería La Pampilla, de la española Repsol, producen petróleo diesel, el combustible de mayor consumo en el país, con cerca de 3,000 partes por millón (PPM) de contenido de azufre, mientras que el estándar internacional es de no más de 10 ppm. Solo existe la obligatoriedad para la capital Lima, que hoy se abastece con producto importado, quedando pendiente de un decreto supremo, que se aplique en el resto del país. Esa decisión difícilmente se podrá mantener pendiente hasta el término de mandato de la pareja Heredia-Humala, pues los compromisos ambientales firmados por el estado peruano a nivel internacional lo impedirán.

¿Qué ocurrirá en caso no se ejecute la cacareada modernización de refinería Talara y que se tenga que establecer la obligatoriedad de diesel con 50 ppm en provincias? Dado que este combustible es el de mayor consumo y el que mayor margen bruto aporta a la economía de las refinerías, éstas tendrían que cerrar su operación y dedicarse a importar, que si bien es cierto en términos de precios y continuidad del suministro tendrían el mismo nivel actual sin que el consumidor sienta la diferencia; sería una gran complicación para el gobierno, por  el número trabajadores directamente empleados que tendrían que ser despedidos, que sería del orden de 2,000 personas. Una situación de esta naturaleza es inviable para la presente administración gubernamental.

Pero, ¿será posible que la petrolera del estado pueda acometer el proyecto que ascenderá a 2,700 millones de dólares solo en procesos de refinación, asumiendo que los servicios auxiliares se deberán entregar en “outsourcing”? Hay varios condicionales que cumplir para que ello ocurra y  dependerá exclusivamente de decisiones políticas del poder ejecutivo. Hagamos el recuento de lo que habría que hacer: tendría que capitalizarse los resultados acumulados que aparecen en el balance, lo que llevaría a que la empresa tenga 1,000 millones de dólares de capital, dándole mayor facilidad para el endeudamiento; tendría que garantizarse que se le exonere del IGV de compras de crudo en la amazonia, que hoy no le es aplicable pues Petroperú es una empresa domiciliada en Lima, esto significaría con todo derecho, de contar a precios actuales con cerca de 60 millones de soles anuales en sus arcas y finalmente que la empresa en un plazo no mayor de un año esté cotizando un paquete de acciones en la bolsa de valores de Lima, lo que sería un punto de inflexión favorable para tener una gestión más eficiente. Esto último requiere mucho más que una promesa lírica, de las cuales el régimen nos tiene acostumbrados, algo creíble sería la contratación de un banco que estructure la colocación de acciones y que se reporte como hecho de importancia a la supervisora del mercado de valores (SMV)

El gobierno a través del ministro Luis Miguel Castilla, tiene la decisión en sus manos, que el proyecto ya lanzado y con cifras consensuadas con la supervisión y consultoría internacional externa, se convierta en un hito favorable, de lo contrario tendrá un explosivo de detonación por tiempo, que explotará antes del 2016, se los garantizo y lo firmo.

 
LA DECISIÓN POLÍTICA EN PROYECTO TALARA

Escrito por:  César Gutiérrez.

Han pasado siete años y el proyecto estatal de la modernización de la refinería Talara, de propiedad de Petroperú, está lanzado. No pocas críticas se han dado y se darán, es más, habrá fuego graneado de los que están a favor y de los que están en abierta oposición, el debate con exhibición mediática se dará, se echarán muchas cifras a la mesa para defenderlo o satanizarlo. La decisión final será política, de los ministros de energía y minas, economía y finanzas y del presidente de la república, por tanto un análisis en ese ámbito es indispensable.

14_Refineria_talara2El proyecto lo dividiría en tres rubros: desulfuración, valor agregado y servicios auxiliares. Si de poner cifras se trata, la desulfuración tendrá un costo del orden de 1,400 millones de dólares; el darle valor agregado a la producción requiere una inversión de cerca de 1,300 millones de dólares adicionales y los servicios auxiliares costarán cerca de los 700 millones de dólares. Mientras que la empresa tiene un capital social del orden de 500 millones de dólares y tiene resultados acumulados por otros 500 millones de dólares.

Si la decisión es solo desulfuración, los 1,400 millones de dólares será inversión a fondo perdido, pues el combustible no cambiará de precio al público, la competencia de la importación lo impedirá y no habrá recursos adicionales a los existentes para recuperar lo invertido.

Si se opta por la desulfuración más valor agregado, la inversión ascenderá a 2,700 millones de dólares a lo que habría que agregar 700 millones de servicios auxiliares, que si son entregados a terceros en concesión se alivia las necesidades de inversión de la petrolera estatal.

Dos preguntas fluyen inmediatamente: ¿será sujeto de crédito la empresa? ¿Se podrá pagar el flujo de pagos futuros? Las dos respuestas son afirmativas con condicionales que dependen de decisión política. En el primero de los casos se requerirá la capitalización de los resultados acumulados y para el segundo que el ejecutivo le permita recuperar el IGV que pasa a ser costo por ser una empresa domiciliada en Lima y que tiene que vender combustibles en las zonas de selva donde hay exoneraciones de impuestos. Me parecería inverosímil que el gobierno del “humalismo” no tome una decisión tan sencilla.

 
O PAPELON “MAIS GRANDE DO MUNDO”

Escrito por: Ricardo Vásquez Kunze

Fue una suerte para él que su visita al Perú, adornada con ribetes bombásticos, fuera hace dos semanas. En ese momento, recibido en Palacio por el Mandatario y la Primera Dama con los honores de un jefe de Estado, Luiz Ignacio ‘Lula’ Da Silva, dos veces expresidente del Brasil, entró con aire triunfante. Sus amigos Ollanta Humala y Nadine Heredia lo recibieron como a un maestro de la política mundial y como un paladín del “progresismo” continental basado en la inclusión a través de los programas sociales.

OLLANTALula era entonces la encarnación viviente del modelo a seguir; político, económico y social. Una “tercera vía” sin “calco ni copia” de las del “primer mundo” aunque, en realidad, plagio fiel del asistencialismo clintoniano de los años 90 del siglo pasado y cuyo corolario ha dejado hoy a los EE.UU. al borde de la insolvencia. No importa, de eso nadie se acuerda. Tal vez por eso mismo, al día siguiente de la recepción de sus amigos palaciegos, Lula expuso de la mano con ellos las bondades de su “sistema”, ovacionado por 300 hombres de negocios peruano-brasileros en un foro empresarial. Lo cierto es que todos sabían allí “cómo se hacían los negocios” con el Brasil de Lula y los buenos resultados que estos daban. Los aplausos, pues, estaban justificados.

Pero si Lula tenía a los empresarios en un bolsillo, también, y sin mucho desembolso, tenía a la izquierda en el otro. Huérfanos de todo referente como los de antes (marxismo/leninismo/maoísmo y etc.), a la pobre izquierda no le quedaba otra que estar con Lula o, lo que es lo mismo, con un populismo carismático asistencialista del que antes renegaba. ¡Cómo podrían renegar hoy si Lula también los “asiste” a ellos! Condecorado por lo que quedó de la izquierda en la Municipalidad de Lima, o sea por la señora Villarán, Lula también se despachó en San Marcos, pontificó para los diarios de izquierda y, finalmente, se fue dando bendiciones a los que se comprometieran con su mandamientos “progresistas” que no son otros que el asistencialismo económico y el clientelismo político.
Tuvo suerte, decía. Porque quien no la tuvo fue dos semanas después su sucesora y discípula Dilma Rou-sseff. Lo suyo fue terrible. Inaugurando la fastuosa Copa de las Confederaciones, antesala del Mundial de Fútbol Brasil 2014, sucedió lo inesperado. Una pifiadera general en el estadio a aquella que hasta hace poco gozaba de una enorme popularidad dejó perpleja a Rousseff que, sin embargo, guardó la compostura. Sus gestos apenas mostraban una leve incomodidad cuando, sin duda, su cerebro se preguntaba ¿qué está pasando aquí? Con una máscara por rostro declaró inaugurada la Copa y desapareció del mapa.

Lo que no desapareció fue la protesta que se generalizó en todo Brasil durante toda esta semana. Una revuelta colosal que empezó, como todas las protestas, por algo baladí, pero que se expandió para cuestionar el modelo político, social y económico del que tanto se ufanaba Lula en el Perú: el del pan y circo. Pues ese parece ser el telón de fondo del estallido que ha puesto al Brasil de vuelta y media: el pan del asistencialismo y el circo del Mundial. Algo grave debe estar pasando en un país ‘pentacampeón’ y acostumbrado a la teta del Estado.

Y lo grave es la corrupción. Aquí la izquierda asiente para salvar la cara del “modelo” que es el único referente que le queda, separándolo de la corrupción. Pero lo cierto es que el “modelo” es el corrupto. Porque corrupta siempre será la estructura de un modelo político, económico y social basado en el asistencialismo, el clientelismo y el circo.

Con un millón de furiosos en las calles y la Presidenta subida en la ola de la protesta para sobrevivir, a Lula no le deben de quedar muchas ganas de seguir vendiendo sebo de culebra. El papelón se lo deja a los ingenuos que se lo compren.“