Category: Ricardo Vásquez Kunze
YA LO PASADO, PISADO

Escrito por: Ricardo Vasquez Kunze

El 17 de junio de 1972, cinco hombres que la cultura popular conocería más tarde como “los fontaneros” irrumpieron ilegalmente, entre gallos y medianoche, en el complejo de edificios Watergate de Washington D.C. y allanaron la oficina del Comité Nacional del Partido Demócrata. La gavilla de delincuentes fue arrestada en el sitio por la Policía. Buscaban información de primera mano sobre los líderes opositores que facilitara la reelección de Richard Nixon en noviembre de 1972.

hackersFabulemos que no fue Nixon el que los mandó, sino que fue Katharine Graham, la dueña del Washington Post. En este caso la motivación podría ser la obvia para un periodista: una primicia de la mejor calidad posible para un gran reportaje sobre las estrategias de campaña de cara a las elecciones presidenciales de ese año.

Imaginemos, si quieren, que no fue Katharine Graham la que los envió, sino que “los fontaneros” respondían a intereses ‘justicieros’ con el fin de hacer públicos, a través de la prensa, los entretelones de los financiamientos de campaña y todo lo que esconden. ¡A qué periodista no le gustaría escribir una historia como esa y más aún si sus aliados en la noticia son justicieros!

La pregunta es aquí si, en esta fábula, a Graham le debería seguir el mismo oprobioso destino que el de Nixon –tuvo que renunciar a su presidencia—, y si los ‘justicieros’ no dejan de ser “fontaneros”, es decir, una gavilla de vulgares delincuentes. En otras palabras, si las ‘buenas’ motivaciones validan la información de calidad de las primicias que hacen la diferencia.

Digo esto a raíz de la lectura de un revelador artículo de Marco Sifuentes para La República, en el que el columnista afirma con beneplácito que “la alianza entre periodistas y hackers/desarrolladores/geeks está produciendo información de calidad que ha ayudado a destapar casos en todo el mundo”. Es decir, algo así como “los fontaneros” de Nixon, pero del lado correcto, o sea: el suyo. Esa parecería ser la razón de fondo por la que unos deberían estar en la cárcel y los otros no, y por la que unos tienen que renunciar mientras que a otros hay que ponerlos sobre un pedestal.

El origen de estas opiniones sobre el periodismo parece estar en una nostalgia reivindicativa de la investigación como fuente de información de calidad contra un periodismo de opinión que “no duele”, a pesar de haberse enseñoreado de los medios: “A los gobiernos la opinión y la crítica no les importa nada. La información de calidad, eso sí les duele”.

Es una paradoja interesante la de un periodismo geek con nostalgias del pasado. Como si la modernidad de los hechos no hubiera sido pisada hace mucho tiempo por la posmodernidad de las interpretaciones. Porque no fueron los hechos la perdición de Nixon. Tampoco la investigación de Woodward y Bernstein la que lo desbancó. Fue la opinión generalizada de que Nixon había actuado mal la que selló su destino. Ni más ni menos como la que hoy pretende hacer de los hackers héroes y aliados del buen periodismo.
Salvo, por supuesto, mejor opinión.

 
AVISA A LOS “COMPAÑEROS”

Escrito por: Ricardo Vasquez Kunze

La entrevista concedida ayer sábado por el ex presidente Alan García ha tenido un propósito político bastante definido: poner paños fríos al sorpresivo segundo lugar de Enrique Cornejo en Lima el domingo pasado. En otras palabras, más que para la opinión pública, García se ha dirigido al partido que él lidera porque, precisamente, las aguas están movidas y la temperatura caliente en algunos pasillos de Alfonso Ugarte.
El hecho de reiterar la explicación de una estrategia, creíble o no, sobre su escasa participación en la campaña municipal de Cornejo da la nota de un problema que atañe a su liderazgo. En otras palabras, es obvio que existe un cierto malestar interno que ha encontrado en Cornejo una válvula de escape y dentro del cual el ex ministro, dada su nueva posición electoral, juega a sacar provecho.

GARCIA CORNEJO 2La clave del éxito de un político es tener cabal conocimiento de sus limitaciones, una adecuada medida de sus fuerzas y claridad en la lectura de las circunstancias que han permitido acumularlas. Si esto falla, lo más probable es que una interpretación inadecuada de los hechos produzca un fiasco político personal y partidario.

El segundo lugar de Enrique Cornejo en Lima con casi 18%, sin duda un triunfo para él y para el Apra, de los que jamás se esperó ese resultado, se debió a circunstancias especialísimas, tanto como las que llevaron a Susana Villarán a la Alcaldía en 2010. En esa oportunidad, la alcaldesa leyó equivocadamente las claves de su victoria atribuyéndoselas a su liderazgo personal más que a un cúmulo de situaciones extraordinarias. La verdad fue, sin embargo, que nunca fue capaz de liderar un proyecto político que terminó abandonándola para perder humillantemente la reelección el domingo pasado por debajo del candidato del Apra.

Cornejo supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron en campaña y los gruesos errores de quienes, como él, aspiraban a terciar entre Castañeda y Villarán. Estuvo solo en el lugar y el momento indicado para galvanizar a todos aquellos que –sin ser apristas e incluso siendo antiapristas– no querían saber nada de Castañeda ni de Villarán. Lo logró. Pero creer que lo logrará otra vez en otro escenario electoral es creer en los cantos de sirena que conducen al naufragio.

El objetivo de las sirenas en política es desunir. Si algún ‘compañero’ quiere saber en qué termina esa historia, no tiene más que mirar al PPC o lo que queda de él. Avisen nomás.

 
MARICONADAS MACHISTAS

Escrito por: Ricardo Vásquez Kunze 

Tengo una querida amiga casada con otro querido amigo con los que, cuando el tiempo lo permite, nos reunimos para conversar y pasarla muy bien. Mi amiga apoya activamente a la alcaldesa de Lima y candidata a la reelección, Susana Villarán. El hecho de que ella vote por Susana y yo tenga un voto y pública opinión contrarios nunca es ni ha sido problema para discutir del tema con la civilización y calidez que corresponde a nuestra amistad.

000225656WLa última vez que los vi, hace apenas dos semanas, ella expuso con vehemencia la idea de que las duras críticas a la gestión de la alcaldesa tenían un tinte de género. Si el “inepto” hubiese sido hombre, nos dijo a su marido y a mí, tengan por seguro que la implacable severidad contra Susana no habría sido la misma.
Por supuesto que ese no es mi caso. Habiendo trabajado en dos campañas electorales para las candidaturas de Lourdes Flores y teniendo fascinación por el liderazgo de grandes mujeres en la Historia Universal, nadie es menos machista que yo cuando se trata de mujeres en la política.

Por eso es que me indigna profundamente cuando ese machismo se convierte en “argumento” en una campaña electoral. “Susel° Paredes no solo es fea y terca, encima es tan mentirosa como su jefa. Exhibe con escándalo su absoluta desinformación”, ha dicho el ex regidor revocado de Solidaridad Nacional José Alberto Danós, en deplorable tuit contra la gerenta de Fiscalización de la Municipalidad de Lima.

No, señor Danós, el desinformado es usted. Susel Paredes no es hombre, como usted insinúa con sorna. Hemos visto a Susel haciendo el trabajo de diez hombres porque es una mujer que tiene liderazgo, que sabe mandar y actuar en consecuencia. Tal vez esas capacidades que el pueblo no vio en usted cuando fue revocado del Concejo Metropolitano lo hayan confundido haciendo pasar por hombre a quien es una mujer de ñeque.

Tampoco Susel es fea. ¿Cómo podría serlo si su brillo y encanto han podido conseguir que un acérrimo crítico de su jefa le dedique su columna dominical a dos semanas de las elecciones? No votaré por Villarán. Eso está claro. Pero ahora menos que nunca votaré por Castañeda (aunque en Surco votaré por Kary, otra estupenda mujer). ¿Sabe por qué, señor Danós? Por usted. El futuro de Lima es el de una ciudad cosmopolita y no el de un villorrio de mentes estrechas porque ¿de qué sirven las mejores obras del mundo si usted nos invita a compartirlas como patanes?
Dice el señor Danós que Susel es terca y mentirosa. Yo veo que es tenaz y decidida y partidaria del orden y la ley. Es el mejor cuadro que tiene la Municipalidad de Lima y no postula a nada, lo que habla doblemente bien de su labor. ¿Entonces, quién es el mentiroso, señor Danós?
Queda claro, entonces, que no todos los críticos de la gestión de Susana Villarán la emplazamos por cuestiones de género. En cuanto al señor Danós, creo que su machismo no ha podido recibir mejor castigo que existir públicamente como ‘el esposo de’ Patricia Juárez, candidata a teniente alcalde por Solidaridad Nacional, la que, dicho sea de paso, no tiene ninguna vela en este entierro.